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  CONSAGUINIDAD Y LAS TABLAS DE FELCH
 


La consanguinidad y las tablas de Felch


 

Antes de tener conocimiento de las Tablas de Felch, hace treinta años, cuando en nuestros palomos casi lo único que se seleccionaba era el trabajo, recuerdo que en ocasiones mi padre, me permitía cruzar con algún ejemplar ajeno a nuestras líneas; casi siempre el resultado era el no deseado, o sea, que se venían abajo los productos. Por aquellos entonces, la única opción que le quedaba a mi padre era la consaguinidad, pero había dos cosas que tenía claras: que los cruces ascendentes y descendentes eran al menos no perjudiciales, no ocurría lo mismo con los colaterales (hermanos, primos), que siempre eran desastrosos. Estos eran  conceptos que él adquirió con la experiencia y no pocos desencantos. Con posterioridad cae en mis manos un tratado sobre las tablas de felch, y he aquí, que me vinieron a confirmar, casi todas las enseñanzas prácticas de mi progenitor.

Hecha esta introducción, paso a explicar lo más someramente posible las citadas tablas, de las que se refleja su sinopsis gráfica en el cuadro siguiente.

- Emparejamos dos ejemplares lo más puros posible(1 y2).

- De sus hijos (3) seleccionamos un macho y una hembra y lo cruzamos con sus respectivos padres.

- De éste último cruce aparecen ya los ejemplares (4 y 5) que a su vez seleccionamos y cruzamos siguiendo el gráfico, hasta obtener los productos finales (del 14 a1 18).

Al llegar a este punto habremos obtenido el resultado final, que será variable, en función de los ejemplares elegidos (1 y 2) y la selección realizada de los productos, antes de realizar el cruce ascendente.

Podemos encontrarnos con que nuestras líneas han perdido vigor, esto podemos subsanarlo, trabajando en colaboración con otros aficionados, que realicen la misma labor con otra emparejada y al final, cruzar los logros de uno y otro, con lo que regeneraríamos sangre.

El aficionado puede observar en el cuadro sinóptico, el porcentaje de sangre de cada progenitor, en función del lateral y escala elegida. Así mismo, los trazos continuos, corresponden a ejemplares machos y los discontinuos a hembras.

La finalidad de una correcta aplicación de las tablas, a parte de la experiencia personal de cada uno, debe de ser la de fijar características en nuestras aves, que de otra forma parecen desaparecer.

¿Cuántas veces tenemos ese ejemplar?, que es extraordinario, pero cuantos cruces hagamos con él, nunca llegan sus hijos a los padres. Aquí tenemos una oportunidad de aplicar las tablas en cuestión.

Quiero matizar, que como norma general, no soy partidario de la consaguinidad, que empobrece el patrimonio genético y puede llegar a desarrollar taras suficientemente importantes, como para arruinar una raza. Por citar algunas:

- Alteración del tamaño.

- Insuficiencia inmunitaria.

- Multiplicación de defectos.

- Pérdidas de instintos básicos (reproducción y cría).

En definitiva, que para la aplicación de las Tablas de Felch, hay que partir siempre de ejemplares extremadamente completos, tanto en su fenotipo como en su genotipo.


 

 

JUAN ESPINOSA MARTÍNEZ

  
 
   
 
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